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Uno de los componentes fundamentales para el desarrollo económico y social de un país es la disponibilidad de fuentes energéticas a bajo costo. La demanda de energía eléctrica en la región y en el Ecuador está en constante aumento, debido al crecimiento demográfico y económico; lo que supone una búsqueda constante de nuevos recursos energéticos de fuentes renovables.

Existe una estrecha relación entre la variación del PIB y el aumento del consumo de los sectores comercial e industrial. En sector residencial hay una relación proporcional entre el ingreso per cápita y el consumo de energía. (CONELEC, 2015).

La expansión de la generación, transmisión y distribución dependen principalmente de la proyección del consumo de energía eléctrica. Según el Balance Energético Nacional en octubre del 2019, en el sector eléctrico ecuatoriano la producción total de energía provino 60,84% de energía renovable y un 39,16% de energía no renovable. El 58,53% de la energía renovable es hidráulica y tan solo un 0.24% es eólica. (ARCONEL, 2019).

Si bien es cierto; la mayor parte de generación de electricidad en Ecuador proviene de energía hidráulica, uno de los inconvenientes de este tipo de generación; a pesar de que se tengan 2 cuencas hidrográficas distintas (Pacífico y Amazonas), es que hay meses de estiaje en todo el territorio nacional, específicamente durante el último trimestre del año.

 

Datatips

FUENTE: (AGENCIA DE REGULACIÓN Y CONTROL DE ELECTRICIDAD, 2019)

 

La tendencia de la demanda energética, combinada con las épocas de reducción de caudal y el cambio climático, hacen que a nivel de país y de empresas privadas, se explore la posibilidad de implementar parques eólicos en sitios donde la velocidad del viento sea representativa y pueda funcionar complementaria a la hidroeléctrica.